Entrada destacada

κάθαρσις

κάθαρσις  Purificar el alma a través de la reflexión que suscita una película en un espectador es una forma de catarsis. Teniendo en cue...

jueves, 16 de abril de 2020

LA TRINCHERA INFINITA

No puede venir más al caso esta nueva entrada y esta nueva película que os traigo en esta noche tan fructífera. Tenía guardada en la recámara varias críticas, pero prometo que ya no se irán acumulando, intentaré publicarlas en tiempo y forma.
"Trinchera": zanja defensiva que permite disparar a cubierto del enemigo.
"Infinita": que no tiene ni puede tener fin ni término.
Lo más ilustrativo que tiene la película es, sin duda, su título, que acabamos de definir, como hacen de forma muy acertada los directores, a lo largo de toda la obra. Porque realmente lo que pretende la película es precisamente definir un momento y una época que todavía hoy sigue sin poder tener una entrada en el diccionario, ya que ocurrieron cosas que no pueden tener, ni tienen, aunque nos empeñemos en ello, una definición lógica.
El marco: la Guerra Civil española; la situación: la de muchos pueblos divididos por las envidias y los rencores que llevaron a muchas familias a situaciones como las que se plantean aquí; los personajes: personas que sufren la injusticia y la rabia de la sinrazón. ¿Pudo estar una persona encerrada 30 años entre dos minúsculas paredes falsas detrás de la alacena de una casa? Aunque parezca mentira, pudo; y mientras tanto, la sociedad española iba asimilando poco a poco como la dictadura no era una cuestión de tiempo, sino que el tiempo se había aliado con ella, ya que parecía que nunca se iba a terminar...y es en ese momento cuando lo infinito cobra sentido para muchos de esos españoles que no cogieron una maleta y huyeron del país, viviendo el desarraigo de su tierra; sino que levantaron un muro dentro de sus propias casas y que, aunque vieron por el agujero de una pared, en el transcurrir de los días, crecer a su familia, también habían levantado un muro en sus corazones ya que habían sido víctimas y verdugos de su propio encierro. Ser secuestrador y secuestrado de tu propia vida va mucho más allá del "síndrome de Estocolmo" que todos conocemos, ya que ser dueño de tus propios actos, mirar con el paso del tiempo que tus decisiones ya no tiene vuelta atrás porque cada día que pasa es un día más, y que el día que tú esperas nunca llega y cuando parece que ha llegado desearías que no lo fuera; debe ser un auténtico infierno. Así vivieron muchos españoles la dictadura en nuestro país, los llamados "topos" de la Guerra Civil, olvidados por todos, encerrados y atrapados sin ver la luz del sol, sin sentir la brisa acariciar su piel, sin cruzar una palabra con nadie. Más que nunca, en estos aciagos momentos, entendemos lo duro que tuvo que ser vivir en un sin vivir. Una película que despierta sentimientos que todavía no están dormidos, ya que, desgraciadamente tenemos que seguir viendo cada día cómo las heridas de esta guerra siguen sangrando y cómo lo seguirán haciendo hasta que el sentido común y la voluntad no invada nuestros corazones y entendamos que esta página de la historia debe cerrarse de una vez por todas e intentemos algo que nunca hemos conseguido: construir una trinchera infinita que consiga incluir en ellas todas las voces desde el respeto y la tolerancia.





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.